
Cuando era chico era fanático del fútbol, veía todos los partidos que podía ver, me actualizaba queriendo saber la lista de todos los jugadores de Primera División.
Pero hubo algo que me hizo cambiar ese fanatismo para siempre.
Ese algo fue el maldito codificado.
Con el codificado se acabo todo ese fanatismo que tenía. Odiaba ver los partidos en diferido y no iba a la cancha. No sólo era inseguro sino que también era chico y mi viejo no solía a la cancha.
La única posibilidad era ver los partidos en la tele en vivo, pero el cable codificado se encargó de matar ese fanatismo por el fútbol en mí.
Hace unos años tuve la oportunidad de aprovechar el codificado con una placa de tv, pero los malditos digitalizaron la señal y eso ya no sirve de nada.
Seguí jugando al fútbol y me sigue encantando. Pero no soy tan fanático como varios de mis amigos lo son.
Es más: hoy en día es peor porque no le doy tanta bola al fútbol.
Me cargan y como estoy en otra no tengo argumentos para defender a mi querido River Plate.
La última es imperdonable: simplemente me olvidé del último superclásico y cuando prendí la tele ya había terminado 1 a 1.
Cuando este post lo lea algún amigo fanático del fútbol la próxima vez que me vea me va a gastar hasta cansarse.
Sí! Me olvide del Superclásico y que?
No soy fanático como vos, el cable codificado no era una opción primordial en mi casa, ¿que querés que le haga?
Pero parece que el tema del codificado se va a poner peor aún: http://www.criticadigital.com.ar/index.php?secc=nota&nid=22661